Disponer de una representación (modelo) que refleje la dinámica esencial de una organización, así como demarcar los procesos en sus varios niveles de abstracción. También permite definir funciones y requisitos vinculados a las actividades.

Con el fin de facilitar la implementación del Modelo de Negocio previamente establecido y contar con un lenguaje común para proceder con el diseño detallado o la mejora de estructuras, procesos, puestos y tecnología.